domingo 16 de agosto de 2009

egoismo en mí

Un sentimiento de profunda tristeza me embarga en este momento. Con total desolación caigo en la cuenta de que todos los eventuales problemas de mi existencia se deben a esa incapacidad tremenda de mirar a otros y de nacer en mi un interés genuino por sus deseos y anhelos. Noto que no sé dar por el otro, entregarme al otro, ser por el otro. Ahora, es cierto que ese abandono al que probablemente, y sin intensión, estoy aludiendo tampoco me parece una opción sana, al menos para un ser común y mortal, eso queda para iluminados y elevados, y este claramente no es el caso. Pero tampoco es la idea el anteponer proyectos, vivencias y referencias propias a los de otras personas que en contextos determinados claramente merecen toda mi atención.
No tengo la menor idea de cómo amar verdaderamente a los que me rodean sin buscar un beneficio propio. Me explico: No sé cuidar a mis abuelos sin hacerlo para intentar evitar el sufrimiento que me provocaría el que les pasara algo. No sé amar a mi pareja sin el temor de que me deje si no se lo demuestro. Me preocupan los demás y solucionar sus problemas para yo no tener otro. Eso no es bajo ningún punto de vista el amor para mí. Quisiera poder entregar todo lo que siento e incluso lo que no he podido llegar a sentir debido al egoísmo que me gobierna. Y entregarlo de la manera que el otro necesita para sentirse amado, o la que yo creo debida de acuerdo a mis capacidades. Ayudar para no sentirme culpable es propio de cada día y decir "te amo" para que el otro lo sepa y no me deje de querer es algo detestable.
Y lo más complejo aún de resolver no es el tener conciencia de esta falencia que en nada me enorgullece reconocer, sino el no poder cambiarlo porque simplemente no conozco otra forma de amar que no sea pensando en mi misma y en satisfacer mis precarias necesidades.
Así las cosas, solo me dan ganas de que se me ocurra un acto de amor de tal magnitud que me permita abandonarme a mi misma para entregarme a mis cercanos, pero el egoísmo en mi es tan grande que ni siquiera me permite crear ese acto de amor.
Si alguien sabe como hacerlo porfa contáctese conmigo y ayúdeme a ser mejor persona para los demás, sin esperar nada a cambio.

lunes 11 de mayo de 2009

No tengo muy claro lo que quiero llegar a ser en esta vida, pero sé perfectamente lo NO QUIERO LLEGAR A SER...Y no quiero ser floja y endosar mis responsabilidades y obligaciones en otros. No quiero tratar mal a la gente por mero gusto, ni por ansias de ridículo y patético poder. No quiero lucirme frente a los estéticamente mas agraciados y mostrar lo peor de mí con la gente que realmente me necesita. No quiero terminar viviendo una vida de papel roñoso, que nada esconde detrás de si. No quiero ser hipócrita, mentirosa, cizañera, mal hablada, categórica, arribista, mala actriz. No quiero ser falsa al punto que todos se den cuenta, ni inventar(me) logros para apuntalar mi diminuto ser.
No quiero hacer como que sé, cuando en realidad no sé ni una wea!, ni llenar mis tiempos con ridículos intereses que ni a mí me interesan, pero son el mejor distractor para no ver la mierda debajo de mis pies. No quiero neurosis propia ni ajena, y mucho menos andarla contagiando por ahí, a lo mas ETS, si con que derecho me creo a hacer eso? a andar por la vida tirando mierda con ventilador y amargando al entorno para no hundirme sola?, que cresta me creo? la pobre víctima?
No quiero manipular a nadie para lograr mis macabros objetivos, y andar dando pena para conseguir algo de respeto, para hacer sentir mal al que se cruce por delante, y alimentarme de aquella pequeña venganza.
No quiero un compañero con el que no hablo, ni descendencia que mas que alegrar mi existencia me la complica. No quiero ser abstinente sexualmente y andar soltándole mi libido a otros que no sean el hombre que amo...

Por suerte voy por buen camino.

miércoles 11 de marzo de 2009

que webada no?

Alguien retira la mesa despues de comer y empieza a poner los platos unos sobre otros... y mientras lo hace dice: "Ay! esto no se hace pero...."


¡MENTIRA!






¡Todo el mundo lo hace ....!

sábado 28 de febrero de 2009

Ideas de hoy

Cuando alguien intenta entregar todo su amor, lo lógico es que el otro lo reciba gustoso y agradecido, pero... por qué no se puede dejar de sentir presión y responsabilidad, y en cierta medida obligación a retribuir aquello con tanto esfuerzo?
Una expresión de amor puede resultar a veces incomoda...pero por qué?
Existen personas que históricamente no se han sentido dignas de que las amen, tienen una incapacidad aguda para recibir ese amor, porque en sus cabezas gira la idea permanente de que todo lo bueno que les pasa, ellas no se lo merecen. Y eso deja en evidencia un secreto a voces que por fin logro entender a cabalidad... La autoestima de aquellas es muy débil. Ya no pasa por encontrarse feos, gordos, inútiles, tontos, inseguros o cualquier aspecto externo evidente a primera vista; la baja autoestima se relaciona con la incapacidad de dejarse querer, porque no se es digno de aquel amor.
y la duda: por que a esas personas les cuesta tanto amar y dar al otro?
la respuesta simple y lógica: porque las personas que no se estiman a si mismas no tienen nada que entregar, o muy poco, y ese poquito no alcanza para si mismo y menos para otra persona.
Pero si hay algo de lo que no me había percatado hasta ahora es lo que pasa con el otro, con ese ser que eligió a una persona que no se quiere a si misma. Bueno, ese ser sufre tanto o mas que el primero, porque debe ser una experiencia muy dura hacerle daño a alguien con el amor que se le entrega... piénsenlo bien... esa persona te demuestra su amor y al mismo tiempo con aquello te hace sufrir o te crea un problema... Suena realmente dramático, pero no es real...
La única forma de reforzar el autoestima que al menos yo encontré es abrir el corazón y empaparse del amor que esos seres maravillosos nos brindan, dejar que nos muestren de que se trata eso de quererse, cuidarse y hacerse cariño. Esas personas llegaron a nuestras vidas para hacernos felices, no para hacernos daño... No son nuestros enemigos, son nuestros motores, aquello que nos impulsan a ser mejores con nosotros mismos y con los demás...
Por ultimo, descubrí que uno elige a sus compañeros dependiendo de la autoestima que se tenga... entonces, si no me siento digna de un amor sano, libre y fuerte, elijo y me conformo con poco, porque para ese amor diminuto alcanzo. Pero cuando siento que me merezco lo mejor, bueno, busco lo mejor.
A veces, uno se bota a choro y elige lo mejor sintiendo que no se lo merece, y se genera un problema tambien irreal. Es como cuando vas al banco y pides un crédito que después no te sientes capaz de pagar. Pero tranquilidad ante todo, que tal como lo leí en un libro de Jorge Bucay, todo lo bueno que te pasa en la vida, sepas o no sepas de donde proviene, y aunque no lo entiendas muy bien, TE LO MERECES!

viernes 20 de febrero de 2009

Pequeñas y agudas trampas

Existen ciertas cosas en la vida que no podemos dejar de hacer, y que en algún momento empezaron a ser parte de nuestra rutina como respuesta a algún estímulo (positivo o muy negativo por cierto), y que por lo tanto algún sentido tenían, por muy ridículo que fuera. Pero llega un minuto en que seguimos haciendo esas cosas cuando en paralelo, el sentido que tenían ya desapareció hace rato...
Puedo apostar que todos somos presos de al menos una de esas agudas trampas que no aportan en nada, pero tampoco nos dañan del todo.
Sin embargo, hay un grupo reducido de malas costumbres que es vergonzoso reconocer que aún se hacen, y que parecen formar parte de nuestro mas recóndito patrimonio íntimo, eso que NADIE sabe que hacemos, y que por Dios! ojalá nadie se entere de que lo hacemos!. Puede ser una costumbre de cualquier índole: sanitaria, obsesiva, saico, etc. Y precisamente tienen esa connotación porque solo nosotros mismos se la hemos dado, pues probablemente si se lo contamos a alguien podrá pensar: "¿qué tiene de malo para que sea tan secreto?"... En fin, nada de lo que escribo tiene mucho sentido, salvo para mí, y al que lo lea y me conozca ni se le ocurra preguntarme a que me refiero... sólo estaba haciendo tiempo antes de irme al Cento de Justicia a tomar una audiencia.

domingo 15 de febrero de 2009

Demasiado tiempo sin escribir algo, pero material en mi cabeza sobra y tal vez es tiempo de plasmar todo lo que he recolectado en estos meses. Meses duros y profundamente intensos que han significado el mayor crecimiento de toda mi vida. Emprendí un tanto a la fuerza el camino del conocimiento y la búsqueda de mi felicidad, medio atemorizada por perder lo que tanto anhelé y estúpidamente empecé a descuidar. No dimensioné la magnitud de mi travesía y sólo comprendí la importancia de aquella cuando me vi en la mitad de la tormenta. Así es, descubría muy a mi pesar que no era feliz. Ya no se trataba de problemas aislados, de uno que otro kilo de mas, de mi inseguridad en el trabajo, de mi sensación de soledad permanente, o cualquier otro padecimiento. SE TRATABA DE MI FALTA DE COJONES PARA SER FELIZ. Y lo primero que hice ante aquel hallazgo? Lo que estaba acostumbrada a hacer, el automático.... salir corriendo, si era obvio!
Pero algo cambió, algo en mi cabeza se iluminó tenue pero determinante... Estaba ante tal vez la última oportunidad que tenía para revertir esa lava que secaba y quemaba mi corazón. Mi última chance para mantener a mi lado mis sueños y sentirme viva desde hoy y para siempre.
Me detuve, di media vuelta y decidí abrir los ojos para mirar el espejo que estaba frente mio, darle la cara a la peor de mis enemigas, yo misma. ¡¡¡Puta que sentí miedo, estaba recagada de miedo!!!, un miedo paralizante y que calaba mis huesos con el frío mas poderoso del universo... Si durante una buena parte de mi vida escapé de mi misma y ahora, por primera vez, decidía mirarla (me) a los ojos y dejarme chocar por ella (mi).
Y que había frente a mí? no era un monstruo, ni un ser horrendo lleno de baba verde entre los colmillos, era una penosa mujer sobrepasada por problemas inexistentes... igual que yo... jajaj!
Quisiera agradecer a todos los que impulsaron mi corazón para no darme por vencida. A la Gabi, por su paciencia infinita y sus sermones de mamá... a Gabriel y Maruja, por su preocupación y amor incondicional, y a Nicolás, por enseñarme la valentía y el coraje para cambiar mi vida y ser feliz.

Los amo para siempre...

domingo 6 de julio de 2008

Una señal

Este escrito me llegó hoy... como anillo al dedo.

Gracias, te quiero.

"Imposible atravesar la vida sin que un trabajo salga mal hecho, sin que una amistad cause decepción, sin padecer algún quebranto de salud, sin que un amor nos abandone, sin que nadie de la familia fallezca, sin equivocarse en un negocio.

Ese es el costo de vivir.
Sin embargo lo importante no es lo que suceda sino como se reacciona.
Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes, vivirás como un pájaro incapaz de volver a volar.
Uno crece...
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe. Uno crece cuando acepta la realidad y tiene el aplomo para vivirla, cuando acepta su destino, pero tiene la valentía de trabajar para cambiarlo. Uno crece asimilando lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.
Uno crece cuando se supera, se valora y sabe dar frutos.Uno crece cuando abre camino dejando huellas, asimila experiencias ¡ y siembra raíces!
Uno crece cuando se impone metas sin importarle comentarios negativos ni prejuicios, cuando da ejemplos ignorando las burlas y desdenes, cuando cumple con su labor.
Uno crece cuando es fuerte por carácter, sostenido por formación, sensible por temperamento ¡ y humano de nacimiento!
Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas, recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante polvo.
Uno crece cuando es capaz de afianzarse con residuos de ilusión, de perfumarse con lo que queda de las flores y encenderse con el amor.
Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a si mismo y dándole a la vida mas de lo que recibe.
Uno crece cuando se planta para no retroceder, cuando se defiende como águila para no dejar de volar, cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.
Entonces...
Uno crece"